CONTRA EL CRIMEN PERFECTO
Por César Augusto Melo Romero
Gloria Gómez, directora de ASFADDES (Asociación de Familiares Detenidos Desaparecidos) cuenta cuál fue el inicio de esta entidad, que busca asesorar y acompañar a los familiares víctimas de la desaparición forzada en Colombia, en cuanto al tema jurídico a nivel nacional como internacional.
La ahora directora se une a Asfaddes por la desaparición de su hermano Leonardo Gómez, estudiante del Colegio Bravo Páez en el sur de Bogotá. Hasta el día de hoy no se sabe del paradero de Leonardo, y lo único que Gloria supo fue que su hermano fue interceptado por hombres del F2, y luego se lo llevaron en una camioneta de ese grupo.
-¿Cómo está conformado Asfaddes?
La Asociación de Familiares Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) está conformada por familiares de personas desparecidas forzadamente.
-¿Se han vinculado personas ajenas a este tema?
Desde el origen hasta la fecha ha habido personas comprometidas, que no necesariamente tienen un familiar desaparecido, pero la condición para ser asociado activo de Asfaddes es ser familiar de algún desaparecido. Por su puesto, las personas que no son familiares han brindado a lo largo de estos 30 años un apoyo a nuestras actividades, a nuestro quehacer, a nuestra lucha de resistencia. Hay profesionales desde el derecho, la comunicación, sicólogos, antropólogos, diferentes disciplinas que han pasado y han apoyado con la asociación.
- ¿Cómo se ha apoyado a las víctimas del conflicto, en este caso los desaparecidos forzados?
Nosotros desde nuestro origen hasta hoy hacemos una labor de acompañamiento, de asesoría, orientación en todas las dirigencias necesarias para dar con el paradero de los desaparecidos. La orientación tiene que ver con la adecuada utilización de las herramientas jurídicas, la denuncia a nivel nacional y la denuncia a nivel internacional de los casos .El acompañamiento es integral tanto jurídico como sicosocial. Desde la identidad en el dolor entre iguales el resultado es más eficaz. Podríamos decir que entre familiares nos entendemos, nos comprendemos, sin que la gente nos trate de locos, sin que nos aíslen, pues la desaparición forzada es el crimen perfecto. En ella se conjugan todas las violaciones a los derechos humanos, y por eso el impacto va más allá de la vida, trasciende a los familiares, trasciende al núcleo social donde se movía la persona víctima.
-¿Cómo Asfaddes combate el “Crimen perfecto”?
Está demostrado que el acompañamiento primario que hacemos en Asfaddes fortalece a las familias que llegan acá, fortalece su necesidad de saber. También de exigir la búsqueda, el hallazgo, las sanciones, de acuerdo con la gravedad del crimen. Una cosa muy importante es que este acompañamiento entre iguales desde la identidad nos permite hacer memoria; la construcción de la memoria se vuelve colectiva, pero también se deja de lado la individualidad.
Inicialmente un familiar llega Asfaddes por su caso y con este ejercicio de compartir, no solo el caso, sino el dolor y la vivencia de cada uno, permite que se vaya con todos los demás.
- Teniendo en cuenta el concepto que ustedes postulan de reconstruir memoria, ¿usted cree que en Colombia este ejercicio está deteriorado?
En Colombia no ha habido reconstrucción de memoria, ha habido historia oficial. La historia oficial plasmada desde los responsables, desde los perpetradores y, por supuesto, dejando totalmente en un desconocimiento y en el olvido a las víctimas.
En el caso de la desaparición forzada, después de 30 años seguimos esperando que los medios de comunicación los visibilicé, los muestre, los reconozca como seres humanos; eso en este país no es un ejercicio ni un compromiso del Estado, ni por parte de los medios de comunicación y mucho menos la sociedad, porque nosotros llevamos 30 años haciendo galerías de la memoria. Estas galerías consisten en mostrar sus rostros, algunos objetos, pero también hablar de ellos.
Cuántas personas se paran en una galería a preguntar, ¿quiénes eran? Muy pocas.
-De acuerdo a lo anterior, ¿la sociedad tiene algún grado de responsabilidad en este delito?
La indiferencia es parte de la impunidad. Por eso creemos que la reconstrucción de la memoria es una acción reparadora. Nosotros no hablamos de reparación como una posibilidad de ir a recibir dinero, cheques, ni nada que se parezca, porque lo único que tenemos es la vivencia de ellos, y queremos que la sociedad la conozca y se pronuncie. Por supuesto para los familiares la memoria es la piedra angular donde están soportados los derechos de las víctimas.

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